Me llamo Matías Casé Pojomosky, aunque difícilmente alguien recuerda mi nombre a la primera. Comencé la carrera de Bellas Artes y fue en el segundo año de ésta, cuando me di cuenta que mi motivación era formarme como ilustrador y diseñador gráfico. 

Soy alguien creativo, que piensa mucho las cosas y que actúa siguiendo un plan previamente trazado. Esto me pasa siempre, excepto cuando estoy dibujando. Es habitual en mi, encontrarme haciendo garabatos mientras disfruto de cualquier actividad cotidiana. 

Según wikipedia, un garabato es un dibujo de cualquier cosa, concreta o abstracta, que se hace mientras la atención está ocupada en otras cosas o cuando la persona está aburrida. Los estudiantes suelen hacerlos en los cuadernos de la escuela mientras sueñan despiertos o cuando pierden el interés en la clase. 

Mis garabatos me ayudan a expresar quien soy, como me encuentro y aquellas cosas que no soy capaz de comunicar con mis palabras (pues soy una persona bastante tímida). Son una marca personal e intransferible, tan únicos como la letra o las huellas digitales, que me permite expresarme de una forma más libre y sin reglas. Al igual que ellos, soy algo impredecible y espontaneo. De ahí, que me guste definirme a mi mismo como uno. 

Soy un garabato y hago garabatos.